viernes, noviembre 23, 2018

LAS RELACIONES DE AMOR, EN EL SENTIDO AMPLIO DEL TÉRMINO, SON INDISPENSABLES, PERO TAMBIÉN ARDUAS


Las relaciones son fundamentales en la vida, pero no por ello son lo más fácil de establecer. De hecho, lo contrario es más bien la norma.

A pesar de que el ser humano es un ser social, que encuentra su fortaleza en su capacidad de tejer vínculos con sus semejantes, tal pareciera que a lo largo de nuestra historia nos hemos desentendido cada vez más de ese elemento imprescindible en el desarrollo de nuestra existencia, de modo tal que ahora pareciera que se ha instalado una dificultad generalizada para conocer gente, hacer amigos, entablar relaciones sentimentales sinceras, quererse, ayudarse, hablarse, etcétera.

En cierta medida, esto puede explicarse porque entendemos tarde en la vida que amar también requiere de un aprendizaje. Uno que además debe experimentarse en cabeza propia. Ello, sin embargo, no impide que seamos capaces de tomar algunos cuantos atajos (así sean teóricos) para la práctica del amor.

...

El ser humano es un ser de lenguaje, pero esta invención, aunque genial, también es origen de muchísimas confusiones. El lenguaje es capaz de hacernos ver lo que no existe y creer en algo que quizá nunca sucederá. Sin embargo, las palabras no son su único medio. En las relaciones, con cierta frecuencia los actos son mucho más elocuentes cuando se trata de conocer realmente a una persona: sus intenciones, sus deseos, sus dificultades, sus valores, etc. Adquiere el hábito de escuchar pero también de mirar, esto es, de dar lugar a aquello que una persona dice, asegura, promete, etc., pero también aprende a mirar sus actos y sus omisiones, y compara una y otra dimensión. Por lo demás, no olvides hacer el mismo ejercicio contigo. La autenticidad y la honestidad son perlas raras que dan origen a relaciones fuertes y duraderas.


Por distintas circunstancias hay quienes crecen creyendo que deben “soportar” el malestar. Muchas relaciones abusivas se sostienen porque una o las dos personas involucradas son incapaces de moverse hacia un lugar emocional de bienestar. No obstante, esto no sólo es posible, sino necesario. Nadie está obligado a sufrir, ni por el mero hecho de sufrir, ni porque espere que mañana las cosas mejoren. Por supuesto que puedes tomar la decisión de moverte hacia un lugar mejor, en aras de tu seguridad y tu bienestar.

Para tener buenos amigos (sinceros, afectuosos), para tener una relación de pareja en la que encuentres felicidad, incluso para que tus relaciones laborales y profesionales contribuyan a tu crecimiento: para tener todo ello, es necesario que trabajes para obtenerlo.

El autoconocimiento es uno de los pilares sobre los cuales se asienta la realización de la existencia. En el caso de las relaciones, es un factor fundamental para poder establecer vínculos que contribuyan a tu bienestar y tu crecimiento. Invierte tiempo en conocerte y comprenderte. ¿Qué buscas en una relación? ¿Entablas tus relaciones con ciertas expectativas predefinidas? ¿Qué es para ti el amor? ¿Dónde y de quién aprendiste a amar? etc.

La vida es así: las personas cambian, las relaciones se desgastan, la necesidad que un día nos mantuvo cerca de una persona no existe más… Decir adiós no es sencillo, y no siempre se puede hacer de la mejor manera, pero a veces es necesario.

En cuestión de relaciones no hay manuales ni secretos que te permitan evitar el equívoco, la desilusión, el descalabro. Más allá de ciertos principios que puedes adoptar –la compasión, la empatía, la solidaridad–, es poco lo que puedes predefinir con miras a los vínculos que establezcas en tu vida. Pero mejor que sea así. Las relaciones suelen rendir mejores frutos cuando las dejamos crecer y florecer a su propio ritmo, cuando las cultivamos con paciencia y amor. De ese modo, siempre nos sorprenderán. Cierto, quizá más de una se malogre en el proceso, o no llegue hasta el punto que hubiéramos deseado, pero otras sí lo lograrán. Y de cada una aprenderemos cómo equivocarnos mejor la próxima vez.

https://pijamasurf.com/2018/12/15_lecciones_sobre_el_amor_que_vale_la_pena_aprender_pronto_en_la_vida/

🎼👍🎶

https://youtu.be/KKny_ia8Fvo

https://youtu.be/B0yoiBYbT2I

https://youtu.be/lxiMVafp0mY

Violencia Intrafamiliar














💔🎶👎

https://youtu.be/mmaQjvVfV2w
https://youtu.be/Vi49tnvV37s



Siete puntos que pueden indicar que una persona no está del todo preparada para iniciar una relación de pareja.



Con frecuencia, el ser humano busca una pareja anteponiendo mil y un objetivos antes que el amor: hay quien se involucra emocionalmente con otro individuo porque teme a la soledad, otros porque no quieren hacerse cargo de su propia vida, o porque inconscientemente buscan la protección o el cuidado de otra persona. Las razones son múltiples y varían de sujeto en sujeto pero, en todo caso, el resultado es más o menos el mismo: relaciones que se desgastan, que más que un placer son un tormento, relaciones dependientes o estancadas en un mismo punto…

¿Es para esto que queremos estar con otra persona? ¿O, por el contrario, la pareja puede ser un elemento por el que podamos decir que vivimos nuestra vida con plenitud?

A continuación compartimos siete puntos que pueden indicar que una persona no está del todo preparada para iniciar una relación de pareja de ese tipo y, más bien, necesita pasar por otras experiencias antes de unir su camino con el de alguien más.

Buscas la pareja “adecuada”.

En cierto modo, la relación con el otro se forma de inicio como una idealización. A veces, al pensar en una pareja, buscamos casi instintivamente ciertos rasgos que se instalaron inconscientemente en nuestra subjetividad y de los cuales partimos como una especie de “requisitos” que el otro necesita tener para que podamos aceptarlo.

No obstante, hay que preguntarse: ¿A qué obedecen dichos requisitos? ¿Son reales? ¿Es eso lo que realmente deseas? ¿O es una fantasía de la que no estás plenamente consciente?

Quizá te encuentres aún en un momento de tu desarrollo emocional en el que buscas repetir cierta forma de amor que conociste, sin darte cuenta de que toda relación con otra persona implica sorpresa, riesgo, diferencia y desencuentro.

Si es el caso, reflexiona sobre tu propia manera de amar y también sobre aquello que quieres de otra persona o de una relación de pareja. Examina sin juzgar. En cierto momento, pregúntate qué pasaría si iniciaras una relación sin ninguna expectativa: ¿podrías hacerlo?

Buscas a alguien que te “salve”.

Para ciertas personas, la relación de pareja es una especie de “salvavidas” emocional que les permite eludir responsabilidades cruciales de su vida. Quien procede de esta manera casi siempre está repitiendo un patrón aprendido que le hace buscar a una figura tutelar que cuide, proteja, resuelva problemas, etc. Hasta cierto punto, un vínculo de este tipo funciona, pero inevitablemente conduce al desgaste y, en especial, a la dependencia.

Intenta pensar de otro modo y reflexionar sobre esa búsqueda que realizas. ¿De verdad necesitas a alguien que se haga cargo de ti? ¿Es eso lo que esperas de una pareja?

O buscas a quién salvar…

Si hay personas que inconscientemente buscan ser salvadas, otras, en cambio, pretenden “salvar”. Éstas son la figura tutelar que aquéllas buscan. Una de las formas más comunes de este tipo de relaciones se da entre alguien con hábitos autodestructivos evidentes y alguien que, en el marco de la relación, pretende “curarlo” o “cambiarlo”.

Como en el caso anterior, una relación de este tipo puede “funcionar”, pero sólo parcialmente, pues en el fondo parte de la premisa equivocada de ver en el otro a alguien que no es y, por otro lado, asumirse como alguien capaz de “cambiar” a la otra persona. Al final, se trata de un vínculo en el que las dos personas involucradas no hacen otra cosa más que sostener su propio malestar.

Piensas con frecuencia en una relación pasada.

Si piensas mucho en una relación que tuviste, quizá no estés listo para embarcarte en un nuevo viaje con otra persona. Quizá, en tu caso, sea necesario un tiempo de reflexión para saber por qué te duele aún esa herida. Hasta que no comprendas ese dolor y le des el lugar que le corresponde en tu vida, es posible que no te sientas a gusto en una relación y, por supuesto, tampoco puedas amar realmente a otro.

Te encuentras en un momento de descubrimiento.

A veces la vida nos conduce a momentos de una exploración interior intensa. Quizá sea una temporada en que de pronto sentiste la necesidad de estar solo(a) o apartado(a). Tal vez emprendiste un viaje, te cambiaste de trabajo o te mudaste de ciudad; quizá tomaste algunas decisiones que dieron un giro de timón a tu vida. Como sea, estás en una etapa en que los cambios en tu vida van de la mano del conocimiento que estás adquiriendo sobre ti mismo(a) y sobre lo que realmente deseas. Es posible que, en un momento así, una relación de pareja no sea la primera de tus prioridades. Puedes establecer algunos vínculos, intentarlo, pero sería un poco como intentar construir sobre la arena: el terreno no parece lo suficientemente firme para cimentar un vínculo a largo plazo.

Te cuesta mucho disculparte o admitir que te equivocas.

Este punto puede parecer muy trivial en comparación con los otros, pero en su sencillez es uno de los elementos más fundamentales que revelan la madurez emocional de un individuo. Admitir un error significa que una persona ha logrado el suficiente conocimiento de sí misma como para considerar sus límites y sobre todo para hacerse cargo de sus acciones, sus decisiones y las consecuencias de éstas.

Por el contrario, quienes frente a un error se turban, buscan la manera de eludirlo y menos aún piensan en cómo repararlo, usualmente son individuos sin la madurez emocional necesaria para establecer un compromiso, por ejemplo, o para comenzar una relación saludable.

No es sencillo para ti transmitir tus emociones.

En nuestra cultura las emociones no siempre reciben el mejor trato, pero hay una diferencia sustancial entre el imperativo social de reservarse ciertas emociones y la dificultad constante de compartirlas con otros, aun cuando se trate de amigos, una pareja o ciertos familiares.

En algunos casos, esta situación se debe a que el sujeto es un desconocido para sí mismo. Dicho en otras palabras: a veces una persona no puede transmitir sus emociones porque ella misma no las conoce.

En ese sentido, cómo esperar que una relación funcione, cuando uno de los involucrados vive en semejante estado de confusión para consigo mismo.

"Amar sin saber cómo se ama sólo hiere a la persona a quien amamos", escribió Thich Nhat Hanh, lo cual sugiere que el amor es, por encima de todo, un ejercicio de autoconocimiento que no cesa sino que más bien nos mantiene atentos a nuestra propia vida, nuestro ser y nuestra relación con el mundo.

pijamasurf.com

Neruda

🎼Eurythmics🎶

Here Comes The Rain Again
https://youtu.be/cC9OhK2Ovw0

🎼George Harrison/The Beatles🎶

Here Comes The Sun
https://youtu.be/WlyPfBrZr3s