Max Stroh Kaufman
Egoísmo, individualismo, ambición egocentrismo y afines.
La palabra egoísmo proviene del latín, formado por dos palabras, una es 'ego' (que denomina al ser individual) y la otra es 'ismo' (determina la práctica de algo, en este caso de acciones repetitivas que solo benefician a uno mismo).
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española lo define como un inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente el propio interés, sin cuidar el de los demás.
¿Quién es egoísta?
A grandes rasgos, aquellas personas que:
1.- No escuchan a los que están en desacuerdo con ellos.
2.- Carecen de humildad.
3.- Solamente apoyan una causa o una persona cuando tienen intereses personales de por medio (y a su favor únicamente).
4.- Sus propias metas son las únicas que importan e interesan.
5.- Aquel que utiliza las cosas a su alrededor siempre en beneficio propio.
6.- Quien suele pasar por encima de los demás, sólo para cumplir con sus propios objetivos.
7.- Es quien se queja y culpa siempre a algo o a alguien, cada vez que las cosas no salen como él lo esperaba.
Clasificaciones
Hay múltiples clasificaciones, sin embargo, hay que entender que el egoísmo puede oscilar desde una simple ausencia de interés por algo o alguien, hasta la anarquía total.
El egoísmo de por sí, no es totalmente malo: bien aprovechado, sirve para reconectarnos con nuestro bienestar.
Este egoísmo 'bueno', sin excesos, es el que despierta nuestra vocación, nuestro talento y, en definitiva, el inmenso potencial que todos podemos desplegar al servicio de una vida útil, creativa y con sentido.
Es aquel que, de alguna manera, mediante el autoconocimiento, nos permite resolver los conflictos internos, y de paso, nos ayuda a llevar un estilo de vida saludable cuando sabemos qué es lo que necesitamos y preservamos nuestro equilibrio emocional.
Cuando logramos este equilibrio, experimentamos una profunda alegría y gratitud por estar vivos. Es allí cuando desarrollamos confianza en nosotros mismos y en la vida.
Es el egoísmo 'bueno' el que sana nuestra autoestima y fortalece la confianza en nosotros mismos.
Cuando estamos “distraídos” por cualquier causa, nuestra fortaleza y nuestras mentes se desperdician en preocupaciones extrañas, mientras nuestros corazones se llenan de pequeños deseos.
Por lo general, somos incapaces de realizar un trabajo que no arroje ningún resultado o fruto; sin que haya un beneficio a otra persona, es natural que veamos este egoísmo 'bueno' como un propósito para avanzar gradualmente hacia el estado de conciencia deseado; de elevación espiritual (e incluso de logros materiales) bajo la influencia de la Energía del Universo; esa fuerza infinita que nos proporciona una conexión con nuestro Creador.