El Himno Nacional de Guatemala, ¡Guatemala Feliz!...,
fue originalmente escrito por el poeta cubano José Joaquín Palma, y la música fue compuesta por Rafael Álvarez Ovalle en 1897.
La letra del Himno Nacional fue cambiada durante el gobierno de Jorge Ubico, este trabajo se asignó a José María Bonilla, ya que la misma era muy guerrerista y reflejaba más a la guerra de independencia de Cuba (en la que Palma participó activamente) que la de Guatemala.
El estreno del Himno Nacional tuvo lugar en el acto lírico literario celebrado en el Teatro Colón (Guatemala) la noche del domingo 14 de marzo de 1897, como uno de los principales puntos del programa de festejos de la Exposición Centroamericana, habiendo sido condecorado con medalla de oro y diploma de honor el maestro Rafael Álvarez Ovalle.
El autor de la letra del Himno Nacional, permaneció en el más profundo misterio hasta 1911, en que se descubrió que su autor era el poeta cubano José Joaquín Palma, pues este reveló su secreto, antes de morir, de que él era el autor de la letra del himno de Guatemala.
Según se conoce, treinta años después de la primera composición, la Academia de Música de Milán señaló que el Himno Nacional de Guatemala era el más hermoso del mundo.
En 1965, las Organización de las Naciones Unidas (ONU) rectificó, indicando que el Himno Nacional de Guatemala, la Marsellesa de Francia y el Himno de Checoslovaquia eran los tres himnos más hermosos del mundo.
El Himno Nacional de Guatemala ha sido considerado por Carlos Labin, miembro de la Sociedad Americanista de Paris y de la Sociedad de Musicología de Francia como el “más original” de todos los himnos del continente americano.
I
¡Guatemala feliz...! que tus aras
no profane jamás el verdugo;
ni haya esclavos que laman el yugo
ni tiranos que escupan tu faz.
Si mañana tu suelo sagrado
lo amenaza invasión extranjera,
libre al viento tu hermosa bandera
a vencer o a morir llamará.
Coro
Libre al viento tu hermosa bandera
a vencer o a morir llamará;
que tu pueblo con ánima fiera
antes muerto que esclavo será.
II
De tus viejas y duras cadenas
tú forjaste con mano iracunda,
el arado que el suelo fecunda
y la espada que salva el honor.
Nuestros padres lucharon un día
encendidos en patrio ardimiento,
y lograron sin choque sangriento
colocarte en un trono de amor.
Coro
Y lograron sin choque sangriento
colocarte en un trono de amor,
que de patria en enérgico acento
dieron vida al ideal redentor.
III
Es tu enseña pedazo de cielo
en que prende una nube su albura,
y ¡ay! de aquel que con ciega locura
sus colores pretenda manchar.
Pues tus hijos valientes y altivos,
que veneran la paz cual presea,
nunca esquivan la ruda pelea
si defienden su tierra y su hogar.
Coro
Nunca esquivan la ruda pelea
si defienden su tierra y su hogar,
que es tan sólo el honor su alma idea
y el altar de la patria su altar.
IV
Recostada en el Ande soberbio,
de dos mares al ruido sonoro,
bajo el ala de grana y de oro
te adormeces del bello quetzal.
Ave indiana que vive en tu escudo,
paladión que protege tu suelo;
¡ojalá que remonte su vuelo,
más que el cóndor y el águila real!
Coro
¡Ojalá que remonte su vuelo,
más que el cóndor y el águila real!
y en sus alas levante hasta el cielo,
Guatemala, tu nombre inmortal.